
Conocer lo que ocurre, para saber intervenir
Diagnóstico temprano del Trastorno del Espectro Autista (TEA)
Puedes acceder al artículo completo del Dr. José María Salgado en https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-la-deteccion-precoz-trastornos-del-S0025775318307541
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición que afecta el desarrollo neurológico de los niños, manifestándose principalmente en dificultades de comunicación e interacción social, y en comportamientos repetitivos o intereses muy específicos. Según el DSM-5, los criterios diagnósticos actuales se enfocan en estas dos áreas principales, simplificando los tres criterios que se utilizaban anteriormente en el DSM-IV-TR.
En los últimos años, hemos visto un aumento significativo en los casos de TEA. Por ejemplo, un estudio realizado en 2014 mostró que uno de cada 59 niños es diagnosticado con TEA, en comparación con uno de cada 68 en 2012 (Baio et al., 2018). Normalmente, los diagnósticos se realizan alrededor de los tres o cuatro años, aunque pueden ser incluso más tardíos en niños que provienen de familias de bajos ingresos o que no tienen antecedentes familiares de este trastorno (Zuckerman et al., 2014).
El TEA se manifiesta desde la infancia y persiste a lo largo de la vida, afectando distintas áreas del desarrollo. Si bien algunos estudios sugieren que algunos niños pueden mostrar mejoras notables, no existe una «cura» clara para el TEA. La mayoría de los tratamientos se centran en mejorar los síntomas y la calidad de vida de los afectados. Se utilizan tanto terapias farmacológicas como intervenciones conductuales, aunque ningún medicamento ha demostrado normalizar completamente los síntomas del TEA. Por ello, las intervenciones conductuales juegan un papel crucial en el desarrollo y adaptación de las personas con TEA (Lord et al., 2020).
Detectar el TEA a una edad temprana es esencial. Los primeros signos pueden aparecer entre los 6 y los 24 meses de edad. Una identificación precoz puede reducir significativamente la angustia de las familias y permitir una intervención temprana, lo que mejora considerablemente el pronóstico a largo plazo. De hecho, estudios han demostrado que iniciar la intervención a los 6 meses puede conducir a mejoras importantes en áreas clave del desarrollo (Zwaigenbaum et al., 2015).
Existen métodos eficaces para detectar el riesgo de TEA. Por un lado, están las herramientas de cribado específicas, diseñadas para identificar niños con señales de riesgo de TEA. Por otro lado, existen herramientas de cribado de intervalo amplio, que primero detectan cualquier desviación en el desarrollo y luego aplican herramientas específicas de TEA a los casos detectados. Utilizar herramientas de intervalo amplio es beneficioso porque evita la necesidad de múltiples pruebas, ahorrando tiempo y recursos. Sin embargo, la detección muy temprana puede generar un mayor número de falsos positivos, lo que puede causar una carga emocional innecesaria para las familias y costos adicionales para el sistema de salud. A pesar de estos riesgos, los beneficios de una intervención temprana justifican la mejora de las estrategias de detección precoz (Johnson et al., 2014).
Para que una herramienta de detección sea efectiva, debe ser práctica, fácil de entender para los padres y rápida de corregir. En España, el programa de «niño sano» evalúa periódicamente a todos los niños desde su nacimiento, proporcionando un marco ideal para el cribado universal del TEA. Estudios han demostrado que este programa es viable y ha sido bien recibido por las familias, mejorando su calidad de vida cuando el TEA se detecta temprano (Canal-Bedia et al., 2011).
En resumen, el diagnóstico temprano del TEA es esencial para una intervención eficaz que mejore la calidad de vida y el pronóstico a largo plazo de los niños afectados. Las estrategias de cribado deben ser mejoradas continuamente para garantizar una detección temprana y precisa, apoyada por una red sólida de apoyo psicosocial para las familias.
Para más información sobre el diagnóstico temprano del TEA y las opciones de tratamiento disponibles, no dudes en contactar con nuestros profesionales.
Referencias:
- Baio, J., et al. (2018). Prevalence of Autism Spectrum Disorder Among Children Aged 8 Years — Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network, 11 Sites, United States, 2014. MMWR Surveillance Summaries.
- Zuckerman, K. E., et al. (2014). Racial, ethnic, and language disparities in early childhood developmental/special needs and early intervention services. Pediatrics.
- Lord, C., et al. (2020). The Lancet Commission on the future of care and clinical research in autism. The Lancet.
- Zwaigenbaum, L., et al. (2015). Early identification of autism spectrum disorder: Recommendations for practice and research. Pediatrics.
- Johnson, C. P., et al. (2014). Identification and evaluation of children with autism spectrum disorders. Pediatrics.
- Canal-Bedia, R., et al. (2011). Early detection of autism spectrum disorders: Psychometric characteristics of the early screening of autistic traits questionnaire. Journal of Autism and Developmental Disorders.